arquitectura y Funcionamiento

HISTORIA Y BELLEZA SE COMBINAN

El Molino de Sabandía data del año 1621 y tiene casi 400 años en funcionamiento, y hace uso de las aguas de un manantial, representa la arquitectura típica de la región en la que predominó el uso del sillar, constituyendo un monumento histórico que trae a la memoria épocas antiguas y el ingenio y trabajo de la gente arequipeña.

Construido en 1621 por el Maestro de Cantería Don Francisco Flores, este viejo Molino fue rescatado de sus ruinas en 1973 por el Banco Central Hipotecario del Perú, siendo restaurado fielmente por el Arquitecto Luis Felipe Calle, se erige hoy en día como un recio y auténtico Monumento de Arquitectura Rural Mestiza Arequipeña.

Destaca su arquitectura forzada por una singular conjugación de pisos elevados, para aprovechar la fuerza motriz del agua y posibilitar la molienda a través de dos canales de agua, en espacios aparentes, que mueven dos volanderas de un molino hidráulico del siglo XVIII, que servía originalmente para elaborar harina de trigo, maíz y otros cereales.

La calidad que se quiera conseguir en el triturado de los granos, depende de cómo regulen las piedras, según suban o bajen, las cuales deben sacarse cada cierto tiempo y limpiarse con cincel.

El conjunto arquitectónico levantado en un lugar de particular encanto natural, logra una visión de calidad estética por el brillo del sillar en medio de la verde campiña. Es un edificio de planta rectangular, muros, elevados contrafuertes y bóvedas, emplazado a orillas de un riachuelo. Se le restauró para funcionar como restaurante, manteniendo algunos ambientes inferiores para apreciar las características del edificio. El material predominante es el sillar, siendo destacable la escalera ubicada en el lado posterior del molino, la que forma un medio arco en su parte inferior.